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Se habla mucho de «Maia» la «Ilusión» de la mente, aquella que nos hace creer en cosas que nos dan miedo, que nos entristecen, que nos dejan paralizados. Una de las ilusiones en las que más creemos, es la de los sueños rotos.

 

Quiero decirte una cosa: los sueños que se rompen o que no pudieron ser, no pudieron ser porque dejaste de creer en ellos.
Perdón que sea tan directa, y que para nada suene a una crítica o reproche, es más..yo lo entiendo perfectamente porque me pasó miles de veces. La ilusión es tan perfecta que simplemente llegamos a creer con toda nuestra mente que algo es «imposible», la tristeza nos toma por completo y el sueño de a poco se desvanece hasta morir.
Pero algo que aprendí en estos últimos años sobre la muerte, es que no es lo que creemos. No es el fin de nada. Es sólo el preludio de..

 

Un nuevo comienzo

 

Desde que inicié este camino espiritual que me tocaba emprender a los 39 años – la edad que indica la cruz o carta natal Maya para el comienzo de mi energía de «Destino», a mi me tocó «Kemé» La muerte. Lo primero que me aclaró la sacerdotisa maya que me hizo la carta a los 38 años, fue: La muerte es en realidad la Transformación.

 

Tuve muchas experiencias a partir de allí con muchas «muertes» de todo tipo, y hoy a mis 43 años..estoy perdiendo uno de mis mayores miedos.. quedarme sin tiempo para hacer todo lo que mi alma quiere hacer..uff y son muchas cosas, todas hermosas que me inspiran muchísimo y me hacen brillar a mi y a los demás. Fue todo un desafío para mi este recorrido, muchas veces, demasiadas, luché con muchas «muertes», con el tiempo, con la mente – en la que están instaladas todas las creencias erróneas sobre la muerte, lo «posible» y lo «imposible».

 

Sin embargo, el corazón, el asiento del alma… el Alma sentada allí en su trono, siempre ganó ❤️

 

Y los sueños..simplemente regresaron MAS FUERTES. Más resilientes. Más seguros de sí mismos..
Pero en ese proceso, lo más difícil para mi fue, estar abierta a tomarlos y hacerlos nacer a la realidad. Y sobre todo hacerlo en el momento preciso.
Y en eso me tuve que fortalecer yo.

 

Los nuevos comienzos son fáciles, sólo cuando pensamos lo mínimo indispensable, sentimos la inspiración, y vamos hacia adelante con el corazón abierto..qué? tienes miedo de que alguien lo rompa? Adelante..nadie puede hacerlo. Esa también es una ilusión.

 

Al chakra cardíaco se lo conoce como «Anahata» el «intocable». Es nuestro centro radiante, nada lo puede romper ni corromper. Lo que sí puede doler, y mucho a veces, es cuando se rompe el MURO alrededor de éste. Y ese es el proceso de la transformación también, porque se siente como una muerte..hasta que escuchamos nuevamente nuestra voz interior, la inspiración que viene de otros lugares misteriosos que nos hacen vibrar de forma diferente, y de repente te das cuenta de que estás listo, lista..para volver a creer en tus sueños, ir tras ellos con una actitud más madura tal vez, por la experiencia.

 

Qué me enseñó la experiencia

 

La experiencia con la «muerte», con esa energía de destino que me tocó Kemé, me ha enseñado muchas cosas y lo sigue haciendo. El tiempo – estrechamente vinculado con la muerte – es mi maestro. Este maestro me enseña constantemente, que el poder y la fuerza, el amor y la magia, y la capacidad para concretar algo que queremos crear, vivir o experimentar, radican en un cierto punto del AHORA.

 

Aprender a estar sintonizados con el timing perfecto es fundamental!! Sólo podremos sintonizar con ese «portal» si estamos más en el corazón que en la mente.

 

Muchas veces te habrá pasado seguramente de ver con pesar hacia atrás, todas esas «puertas» que se cerraron por algún motivo. La buena noticia es que estos portales se abren todo el tiempo, sólo que – creo yo – esperan ..nos esperan a nosotros..a que estemos listos para entrar.

 

Si crees que te la pasas la vida esperando y las cosas no llegan, tal vez sea momento de cambiar de perspectiva. La vida te espera a tí. Estás listo? Estás lista? si es así, salta! Y si no, prepárate! porque se vienen..son ellos..los sueños que no fueron. Porque cuando los sueños tienen origen en el alma, nos vienen a buscar. Y regresan más fuertes..

 

Enamorándonos

 

Los sueños tienen un carácter romántico per se. Ellos necesitan amor para ser convertidos en realidad. Y pasión, mucha pasión. La pasión rompe prejuicios, miedos y estructuras anquilosadas que nos mantienen atrapados en ciclos kármicos que se repiten.

 

El amor construye con paciencia, nos da perseverancia, humildad para aprender de nuestros errores, y pone ese toque mágico para traer a la realidad lo que estamos proyectando desde lo invisible, la imaginación y el sentimiento. Porque ..no olvidemos..todo lo que vemos está hecho de amor. Es la energía primigenia de la creación. «Los creó a imagen y semejanza» dice la Biblia de Dios cuando creó al ser humano. «Dios es Amor». Pues nosotros, estamos hechos de Dios, de Amor, así que nada que no se nos parezca puede ser manifestado de forma permanente. Sólo manifestamos desde el amor, porque si prestas atención, todo lo bueno que has creado está hecho de lo mejor de tí.

 

Cuando creamos desde el miedo, generalmente aquello que manifestamos dura poco. Pero siempre vuelve a renacer, como los sueños que aún «no fueron», porque el amor nos llama y regresa una y otra vez por nosotros para ser experimentado, tocado, percibido con todos nuestros sentidos.

 

El amor quiere ser visto en todas sus formas, no quiere perderse de nada, le encanta experimentar y le encanta aparecer por todos lados.
Y yo siento y creo que lo que más le gusta al amor es sorprendernos, cuando creíamos que todo estaba perdido, y regresar de alguna manera diciendo «hola, pensaste que me había ido..pero yo siempre regreso por tí».

 

Autor: Bárbara Langer – Consultora Holística – Coach Transformacional www.barbaralanger.com

Integrante del Staff de la Revista Más Vida Uruguay

Mi misión es guiarte a una dimensión más profunda en ti para conectar con tu pasión, recordar tu esencia original, volver a creer en tus sueños, en tu intuición, tomar conciencia de tus dones y talentos. Acompañarte en el proceso de transición de las rígidas estructuras que te impiden desplegar tus alas, a una estructura creada por tu propio Ser, que te proveerá el sostén y la flexibilidad que siempre precisaste para aprender jugando. Un bello proceso de sanación acompaña este viaje que emprende el alma. La recompensa: Encontrar nuestra propia identidad, expresarnos desde nuestra propia voz.

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